Damos comienzo a una nueva serie de piezas electrónicas que podrían ser categorizadas dentro de los nocturnos procedentes del romanticismo por su duración y por su ambiente lánguido. Todo esto pasado por el filtro de lo “posmoderno”. Melancolía, ensoñaciones, terror, meditación, soledad… ¡si Chopin levantara la cabeza!
Uy, mejor no los comparemos, a mi entender o mi oir, nada q ver